La reforma electoral de Claudia Sheinbaum al ser rechazada, el escenario político para 2026 y las elecciones intermedias de 2027 entran en una fase de reconfiguración profunda basada en la confrontación velada pero directa.
El PT y el PVEM, aunque lograrían su objetivo de supervivencia inmediata, el costo político sería el más alto de su historia: pierden ganando; pues serán señalados por las bases de Morena como "traidores" que priorizaron sus privilegios (dinero y pluris) por encima del proyecto de nación. Sin la alianza con Morena, estarían en riesgo real de perder su registro, ya que no tendrían la "vida eterna" garantizada por la reforma fallida ni el arrastre de los votos del partido mayoritario.
La crisis de valores y la descomposición social suelen explicarse, desde discursos dominantes, como una pérdida individual de ética, disciplina o esfuerzo. Bajo esta lógica, el sujeto aparece como responsable último de su destino: si fracasa, es porque no se esforzó lo suficiente; si triunfa, es porque “le echó ganas”. Sin embargo, esta narrativa encubre las condiciones estructurales que configuran las oportunidades reales. Para profundizar en esta crítica, resulta fundamental incorporar la reflexión de Michael J. Sandel en La tiranía del mérito, donde desmonta la legitimidad moral de la meritocracia contemporánea.
Nosotras, la Marcha Mundial de la Mujer (WMW), continuamos nuestra lucha feminista para transformar el mundo con más fuerza que nunca en nuestro 28 aniversario, y especialmente en el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de 2026.
La consolidación del proyecto del segundo piso de la cuarta transformación bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum no depende únicamente de la voluntad del Ejecutivo, sino de la cohesión técnica y política en el Congreso de la Unión. Este escenario trasciende la gestión legislativa para instalarse en el núcleo de la identidad política mexicana, revelando una lucha entre la legitimidad narrativa y el pragmatismo de la realpolitik.
Los trabajadores Universitarios de la UAS llevamos décadas reclamando una recuperación salarial, y en contra tenemos políticas de empobrecimiento salarial y de continuar con esta tendencia para el 2030 el 80% de los profesores universitarios, que son de asignatura y los trabajadores Administrativos y Jubilados andaremos muy cerca del rango de salario mínimo o menor.
La definición de la estratificación social puede abordarse desde distintos enfoques, aunque todos parten del análisis de variables como el ingreso, el acceso a servicios y las oportunidades de desarrollo. En México, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permiten dimensionar con mayor claridad la profunda desigualdad social que persiste en el país.
Contra toda lógica del humanismo mexicano, o de lo que en sí mismo reclama el enunciado de los gobiernos de nuestro país en los últimos siete años, los trabajadores académicos y administrativos jubilados de la Universidad Autónoma de Sinaloa estamos enfrentando los más duros golpes que pueden sufrir los trabajadores en condición de jubilados, ya que transitamos en la última etapa de nuestra vida biológica:
Un intento de periodización y algunas conclusiones
Me he permitido redactar estas notas con relación al movimiento social ocurrido en la Universidad Autónoma de Sinaloa, específicamente desde los años 70 del siglo pasado hasta la actualidad, por tratarse de una reflexión en voz alta entre compañeras y compañeros que participamos –más que menos, unos y otros- en las luchas universitarias y populares de todo ese tiempo. Se trata, así lo entiendo, de un esfuerzo por pensar, confrontar opiniones y establecer consensos posibles sobre algo de lo que hemos sido parte, para entregarlo a la nueva generación de estudiantes, maestros y trabajadores de la UAS. Para que aprendan de nuestros errores, y, eventualmente, de nuestros aciertos.
Aunque ambos comparten un lenguaje de justicia social y una sensibilidad hacia la desigualdad, su estructura conceptual, su visión del Estado y del mercado, e incluso su concepción del progreso son radicalmente distintas.