Sinaloa México
EDITORES / GUILLERMO SANDOVAL G / M ROCÍO SÁNCHEZ B

LAS CLASES SOCIALES EN MÉXICO

La definición de la estratificación social puede abordarse desde distintos enfoques, aunque todos parten del análisis de variables como el ingreso, el acceso a servicios y las oportunidades de desarrollo. En México, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permiten dimensionar con mayor claridad la profunda desigualdad social que persiste en el país.

Autor: TEÓFILO FRÍAS LARA

De acuerdo con la investigadora Abigaíl Gómez, en su artículo “La diferencia salarial en México sigue siendo uno de los mayores problemas sociales del país”, publicado el 30 de junio de 2024, la brecha salarial continúa siendo uno de los principales obstáculos para la cohesión social. Esto ocurre a pesar de que durante el actual sexenio se ha difundido una reducción en los índices de pobreza y un incremento sostenido del salario mínimo.

Sin embargo, la realidad muestra que en México sigue existiendo una enorme distancia entre las distintas clases sociales, y que la mayor parte de la población se concentra en la llamada clase baja, integrada por quienes perciben los menores ingresos.

Clasificación social según el INEGI

Con base en datos del propio INEGI, las clases sociales en México se agrupan en tres grandes categorías:

Clase baja: Representa el 56.6 % de la población. Se caracteriza por ingresos limitados, condiciones de vidas más precarias y menor acceso a servicios básicos, educación y empleo formal.

Clase media: Abarca el 42.2 % de la población. Este grupo cuenta con ingresos moderados, mayor acceso a servicios educativos y de salud, y una relativa estabilidad laboral y económica.

Clase alta: Conforma apenas el 1.2 % de la población. Disfruta de altos ingresos, elevados niveles de vida, acceso a servicios de lujo y amplias oportunidades educativas y laborales.

Clasificación por niveles de ingreso (AMAI)

Por su parte, la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados y Opinión Pública (AMAI) clasifica a la población de acuerdo con su ingreso mensual de la siguiente manera:

  • Clase alta: Más de 100,000 pesos
  • Clase media alta: Entre 45,000 y 50,000 pesos
  • Clase media: Entre 30,000 y 40,000 pesos
  • Clase media baja: Entre 9,000 y 18,000 pesos
  • Clase baja alta: Entre 4,500 y 9,000 pesos
  • Clase baja: Menos de 4,000 pesos

Estas categorías evidencian diferencias significativas en ingresos, acceso a servicios y oportunidades de desarrollo. No obstante, llama la atención la ambigüedad en la información respecto al segmento que percibe entre 18,000 y 40,000 pesos mensuales, lo que genera confusión sobre su ubicación real dentro de la estructura social. ¿Dónde quedó ese grupo?

Además, es importante destacar que en México una parte considerable de la riqueza se concentra en apenas el 1.2 % de la población, lo que profundiza la desigualdad económica.

¿Cuánto disminuyó la pobreza entre 2023 y 2024?

Aunque la clase baja continúa siendo mayoritaria, las estadísticas indican una ligera reducción de la pobreza en el último año. La pobreza, entendida como la incapacidad de los hogares para cubrir la canasta básica alimentaria, pasó del 37.7 % al 35.8 % entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2024.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), esta reducción se explica por factores como la generación de 628.8 mil nuevos empleos y un incremento del 7.2 % en el ingreso laboral real per cápita.

Si se considera una población aproximada de 130 millones de habitantes, la distribución social quedaría de la siguiente manera:

  • Clase alta: 1 millón 560 mil personas (1.2 %)
  • Clase media: 54 millones 800 mil personas (42.2 %)
  • Clase baja: 73 millones 580 mil personas (56.6 %)

¿Salieron realmente de la pobreza?

Al cruzar ambas informaciones, puede afirmarse que México sigue teniendo una amplísima clase baja, gran parte de ella en condiciones de pobreza. Aunque las cifras oficiales señalan que alrededor de cinco millones de personas dejaron de ser pobres, es más preciso afirmar que mejoraron sus ingresos, pero no abandonaron su condición estructural de clase baja, ni mucho menos se incorporaron a la clase media.

De acuerdo con estimaciones de la ONU, quienes perciben menos de 2.15 dólares diarios se encuentran en situación de pobreza extrema. En México, cerca de 11 millones de habitantes pertenecen a comunidades indígenas, muchas de las cuales han logrado salir de la pobreza extrema, al igual que sectores urbanos y rurales empobrecidos.

Por ello, los anuncios gubernamentales que afirman que 11 millones de mexicanos salieron de la pobreza parecen referirse, en realidad, a la salida de la pobreza extrema, más que a un cambio sustancial de clase social.

Por ejemplo, una pensión de 6,200 pesos mensuales equivale aproximadamente a 300 dólares. Si ese ingreso se distribuye entre cinco miembros de una familia, el resultado es de apenas 60 dólares por persona, es decir, alrededor de 1,000 pesos mensuales por individuo. Aunque este apoyo es crucial para quienes viven en pobreza extrema y se suma a otros ingresos, difícilmente permite superar los 4 o 5 mil pesos mensuales por persona, cifra insuficiente para abandonar la condición de clase baja baja, según las clasificaciones existentes.

¿Qué hacer?

A pesar de las mejoras recientes, el país enfrenta el reto de impulsar proyectos productivos que generen riqueza y empleos mejor remunerados. Las entidades con mayor concentración de pobreza continúan siendo Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz, lo que evidencia un problema estructural y regional.

Incluso figuras como Carlos Slim, el hombre más rico de México, con una fortuna cercana a los 80 mil millones de dólares, han propuesto estrategias de crecimiento económico que incluyen el aumento de la edad de jubilación hasta los 75 años y la eliminación progresiva de pensiones. Propuestas que, sin duda, generan polémica.

Hasta aquí este análisis. Más adelante seguiremos profundizando en el tema.