LA POBREZA IDEOLOGICA DE LA IZQUIERDA

Autor: LUIS ALBERTO GUERRA CHIQUETE

La izquierda debe buscar generar conciencia revolucionaria, primero entre su dirigencia y después entre la base. Esta es la única manera en la que podremos ver “el cambio verdadero” que tanto pregonamos. Sin una dirigencia definida política y filosóficamente con sentido de justicia y equidad social, jamás lograremos avanzar como una fuerza revolucionaria de izquierda. Para ello tenemos que regresar a la formación política y no quedarnos en el gastado y retorico discurso “anti-priísta” o contra el PRIAN y los “partiditos” PRD-MC y otros por el estilo. Un discurso carente de sustento ideológico de izquierda en boca de militantes que se proclaman de izquierda, en nada contribuye en la construcción del cambio verdadero, por tanto, estaría por verse si realmente son militantes de la izquierda.

Un ejemplo de la debilidad ideológica de la izquierda es señalar que se da un cambio verdadero y que “se va a construir un México mejor”, esto es una de las grandes debilidades de la ideología política de izquierda. Cierto es que la construcción de un México mejor para todos, es tarea de la izquierda no de la derecha. La derecha (PRI-PAN-PRD, MC) nunca asumirán esta tarea porque esta demanda no emana de la ideología que soporta su práctica política, la ideología que profesan es conservadora y su práctica política es manifiesta en los últimos 36 años de los gobiernos que han dirigido y nunca promoverán la construcción de un México justo, equitativo y democrático por no corresponder a su visión ideología y estratégica.

La construcción de un México mejor (un modelo de nación justo socialmente, reparto equitativo de las riquezas, democrático en su vida nacional) es tarea de la izquierda socialista, pero esta tarea está muy retirada de la realidad debido a las circunstancias del momento de la izquierda

La realidad actual de la izquierda genera pocas esperanzas para alcanzar un México mejor. La izquierda mexicana está dividida, ponen de manifiesto la debilidad de sus fundamentos político culturales y la incapacidad de los distintos actores para desarrollar desde la izquierda una visión de unidad, a partir de una visión estrategia de futuro, sus diferencias son de forma y no de contenido, se ponen de manifiesto diferentes lecturas de la realidad política, sin embargo, estratégicamente todas las organizaciones políticas socialistas plantean la construcción de un México mejor y sus diferencias se centran en como avanzar (táctica política) hacia la concreción del planteamiento estratégico, las diferentes organizaciones políticas socialistas reconocen que MORENA no es el partido que asumirá la tarea de dirección hacia un nuevo modelo de nación, que no es partido, que es movimiento, que su origen es de coyuntura electoral y que en su interior confluyen una gran variedad de ideologías políticas (de izquierda socialista, socialdemócratas, liberales y conservadores etc.), que esta situación ilustra el papel que asume en el mandato de AMLO.

Tras el periodo de crisis que la izquierda (actualmente desorganizada y dispersa), se observa un proceso de reconfiguración de esfuerzos por conformar un partido de la izquierda socialista (Movimiento de Unidad Socialista (MUS) donde confluyen organizaciones políticas de más de 20 estados de la república. También esta el proceso por la Unidad de las Izquierdas, Unidad Patriótica, Movimiento Comunista Mexicano, Rumbo Proletario, entre otros.

 En México, existe una forma de entender y actuar de la izquierda, en principio, es difícil su unidad porque se mezclan principios provenientes de diferentes ideologías y tradiciones, situación que dificulta la construcción de un patrón ideológico claro que emane de un proceso incluyente de discusión y análisis de los aspectos estratégicos que orienten hacia la construcción de un nuevo modelo de nación donde exista la democracia, la justicia y la equidad social. Los contextos sociopolíticos, culturales e ideológicos han resultado decisivos en el desarrollo de la subcultura política de la izquierda en México. Por su dispersión ideológica, no es clara la posición que ocupa la izquierda dentro del marco de significaciones sobre el que se construye la democracia, basado en las ideas de modernización, legitimidad democrática, moderación e integración social.

¿Cómo vamos a lograr contrarrestar todo esto? Únicamente con ideología y una izquierda unificada. No con cualquier ideología sino una ideología revolucionaria, no basta con agitar la frase: “es un honor estar con obrador”, sino también propagarla con el ejemplo, llevar a la práctica política de manera consecuente nuestra ideología revolucionaria. Antes que nada, la militancia de la izquierda socialista debe unificarse, debe formar el verdadero partido del cambio, debe promover la formación política para consolidarse ideológicamente y jugar el papel de dirección política de vanguardia en el transito de una sociedad vieja y caduca a una nueva sociedad que se caracterice por la equidad y justicia social, debe ir más allá del juego burgués que genera desigualdad social.

La izquierda unida debe representar el cambio del que tanto presume y para ello se enfrentará a un enemigo devastador y al reformismo de los militantes que pregonan ser de izquierda sin compromiso de clase, esos que sin tener ideología revolucionaria están viviendo de la palabra revolución social. Debemos trabajar todos para el bien de todos. Entendiendo que antes que nada reivindicamos la ideología revolucionaria como necesaria para alcanzar el cambio verdadero, la transformación social.

Que no se olvide que la lucha social es un proceso largo. Pero si estamos conscientes ideológicamente y nos mantenemos unidos, avanzaremos en la lucha por alcanzar la justicia social, la equidad y la democracia.

Debemos coadyuvar en la construcción de la vanguardia que tanta falta hace a los movimientos sociales de masas con orientación política de izquierda y para lograrlo hay que retomar el estudio de las teorías revolucionarias y la construcción de un sólido partido de izquierda.  

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