¿Netflix nos va a contar la identidad?

 

"El Chapo" es una serie de televisión co-producida por dos empresas televisivas estadounidenses, Univisión y Netflix.

En ella se presenta la supuesta vida de Joaquín Guzmán Loera en sus inicios como narcotraficante y su ascenso al poder. La trama se desarrolla tal cual estuviéramos observando la típica producción narrativa estadounidense sobre cómo se construye un héroe arquetípico capitalista y militar; podemos observar durante los capítulos donde el chapo es encarcelado, una especie de preparación iniciática para lo que el chapo se vendría a transformar después de su salida del penal; largas horas de preparación mental por medio de tortura psicológica, abstención de alimentos, soporte físico y emocional a través de golpes e insultos. El aguante y preparación del Chapo se va reforzando cada vez más, incluso en el último capítulo de la primera temporada el chapo le comenta a su abogado que después de este largo proceso de tortura se encuentra aún mejor que antes, como una especie de renacimiento ante la dura experiencia en la cárcel. En dicha serie nos muestran a un joven que crece en una familia problemática donde la figura paterna aplica su poder y violencia para controlar el rumbo de su hogar, un joven que cree fuertemente en las posibilidades de emprender para poder acceder a los lujos y las formas de vida que el dinero permite, en donde no existan límites para alcanzar sus deseos y ansias de poder, desarrollando un profundo orgullo sobre el proceso de necroemprendimiento en el que se sitúa la riqueza del chapo. En ningún momento la serie confronta o cuestiona las condiciones reales y precarizadas en las que se ve sometida la gente de la sierra por la falta de atención e interés del gobierno hacia estas comunidades, lo que permite a grupos y cárteles apropiarse y someter a los ciudadanos para el incorporamiento de estos a las células delictivas, pues en la serie asumen la producción de narcóticos como una forma de vida rutinaria y cotidiana de cualquier persona en la sierra y no como una escapatoria económica de quienes buscan sustento en espacios precarizados de compleja comunicación y con falta de bienes. Así, con falta de criterio narrativo los creadores de la serie no asumen la responsabilidad de mostrar las realidades de la sierra y no muestran la ausencia de criminalidad violenta que hay en personas que solo se dedican al cultivo de marihuana y amapola. Situando a la figura del Chapo como un referente único y generalizado de las personas que viven en estas comunidades.

La serie del chapo evita transitar sobre los procesos culturales y políticos que se dan en la sierra de Sinaloa o en la ciudad de Culiacán. Pareciera haber una eliminación específica de identificación social y cultural local para generar así una internacionalización y privatización de la figura del chapo y la violencia. Tal como se ha generado con otras series como el señor de los cielos y la reina del sur o la más reciente producción de Netflix con Kate del Castillo, donde ésta pareciera situarse como una víctima orgullosamente empoderada por su encuentro con el Chapo. Estas producciones van desarrollando intereses exóticos y seductores sobre la violencia y el narcotráfico en el tercer mundo. No olvidemos que Netflix tiene un alcance mundial y siendo el chapo una figura de interés y referencia internacional, aquellos que se presten a entender un contexto como el nuestro por medio de series como ésta, estarán construyendo sus ideas bajo producciones norteamericanas descontextualizadas, esto no genera más que un espectáculo de la violencia y una dramatización de la formas de vida y socialidad de nuestro contexto, la cual dista mucho de lo que observamos en pantalla.

El interés de las cadenas televisivas por narrar los procesos narcoculturales no se adapta a los contextos donde lo narco acapara la vida pública y privada, más bien elimina las peculiaridades y problemáticas de dichos contextos para dramatizarlos en objetos culturales internacionalizados para que estos puedan ser consumibles y capitalizables.

En estas propuestas de seducción hacia la violencia y glorificación de figuras como el chapo de manera acrítica ofrecen un mundo de posibilidades de crecimiento económico y político a través de la gestión de la muerte, una gestión que queda fuera de la pantalla y en este lado de la frontera.

Autor: Mario Peña Güemes

Read 629 times Last modified on Miércoles, 03 Octubre 2018 18:35

Leave a comment

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.

Top