LA FALTA DE EDUCACIÓN VIAL EN SINALOA, OTRA FORMA DE VIOLENCIA.

por JAIME ESPINOZA DE LOS MONTEROS ZAZUETA
La Educación Vial, o mejor dicho, la falta de ella en nuestro estado, hace acto de presencia todos los días en nuestro entorno. Solo hace falta echar un vistazo a las calles a la hora que quieras, mañana tarde y noche puedes toparte con cada pseudo automovilista que infringe cualquier cantidad de leyes y reglamentos como si tal cosa.

Tal parece que en Sinaloa, las señales de tránsito son meros adornos y en no pocos casos, sirven para afinar la puntería de algunos ociosos.
La conducción irresponsable e insegura es también una forma de violencia, y cómo no, si la primera causa de muerte en jóvenes de 14 a 29 años de edad son los accidentes automovilísticos.
Es común, “no normal”, ver gente que se pasa los altos, el rojo del semáforo, coches que se te atraviesan para dar vuelta o meterse en tu carril, salvajes al volante. Nadie respeta la franja peatonal, todos se detienen sobre ella, dejando que los peatones rodeen el vehículo para poder cruzar la calle, exponiéndolos. Los puentes peatonales son monumentos, solo eso, la gente casi no los usa, y es que en algunos casos es comprensible, ya que algunos tienen escaleras de acceso que simulan la pirámide del sol. No!, po´s mejor me la rifo en el matadero. (calle).
Los estacionamientos exclusivos para discapacitados son ocupados por gente que aparentemente nada tienen de discapacitados, a no ser, claro está, por su discapacidad mental que les impide respetar esos espacios, gente que por no caminar unos cuantos metros, los invaden. Si por ellos fuera se meterían con todo y auto al supermercado o a la farmacia.
La Educación Vial no son solo normas y reglamentos plasmados en un manual, no. Son normas y reglamentos que hay que no nada más aprender, sino que hay que “aplicarlas” en nuestra vida cotidiana. La vía pública no es nada más tuya, es mía también, es de todos, y así, entre todos, debemos respetarla, cuidarla y saber como conducirnos de manera adecuada y segura dentro de ella.
La falta de Educación Vial, o su nula aplicación se debe principalmente a dos factores, y los dos son humanos: por un lado tenemos al conductor irresponsable o vale madrista, y por el otro tenemos a la autoridad: corrupta, temerosa, prepotente o gandalla, muy sui géneris…
El conductor irresponsable sencillamente lo es porque no tiene valores y nunca los ha tenido, es ignorante y prepotente, le vale, o porque, como sucede en nuestro estado, se siente muy chicho porque anda empistolado o porque tiene “un amigo que es amigo de otro amigo que tiene un pariente con un vecino que es amigo de uno que dicen que es narco”, o de plano no sabe nada de Educación Vial porque compró su licencia en unos cuantos pesos, evitando así los cursos y exámenes teóricos y prácticos que se imparten a la hora de solicitar la licencia de conducir. ¿Para que aprender estas cosas si con un billetito me quito de encima a la ley?... De estos conductores podemos ufanarnos que los tenemos en cantidades industriales. En eso si somos bien fregones, esos culichis, ¡qué vivos somos!. Viva yooo!.
Lo peor de todo es la parte de la autoridad, en este caso, de los agentes de tránsito, quienes ante tal ola de violencia, dejan pasar a los “placosos” como Pedro por su casa. Es suficiente con que le hagas al felón para que te dejen ir, o para que ni siquiera te detengan, con hacer la faramalla de sacar el “fierro” es suficiente para que se hagan invisibles, aunque no traigas fierro, por supuesto (lo he visto). Y es cierto que el miedo no anda en burro, pero entonces, ¿Por qué no se van de panaderos, o de veladores o que se yo?, si no puedes con el costal… tíralo!!! Avienta la toalla, cierra el librito y a otra cosa mariposa!. Ahora que si quieres seguir ahí po´s… por algo será no?, digo.
Existe gente que por angas o por mangas no sabe o no conoce del tema pero que están dispuestos a aprender, es cosa de instruirlos y ya está, pero hay otros que desprecian la vida, cuanto y más la Ley, esos no tienen remedio ya que hay personas que nunca tuvieron en su casa los valores más básicos, como son: el respeto y la honestidad, gente que no conoce ni mucho menos le interesa el significado de civilidad, esas personas hay que ignorarlas, hacer como si no existieran. Entonces solo nos queda el lado de las personas susceptibles de aprender, y con ellas es con las que la ley debe trabajar, con los que hagan caso pues. ¿Cómo?... pues muy fácil, Ahí tenemos el resultado del uso del cinturón de seguridad, estuvieron duro y dale, duro y dale hasta que aprendimos, y bien, porque casi todos lo usamos, pero para eso nos tuvieron que convencer de que sería penalizada ($) la omisión de su uso. ¡¿Cómo!?, me van a multar si no me lo pongo!?, entonces si me lo pongo!.. en lugar de ponérnoslo porque nos conviene y porque nos salva la vida. Está probado y comprobado que el uso correcto del cinturón de seguridad salva vidas, y muchas!.
Así como se logró establecer el uso obligatorio del cinturón de seguridad, así mismo deberían avocarse a otras cuestiones como, prohibir y sancionar fuertemente el hecho de no usar casco en la conducción de motocicletas, no ceder el paso al peatón o portar bebés entre las piernas, en fin, tooodos los domingos lo veo y ningún agente se fija en eso, aunque estén establecidas en la ley las edades permitidas para poder viajar en el asiento delantero.
Algo curioso respecto del uso del cinturón de seguridad. ¿Te has dado cuenta que a las autoridades les vale un cheto y dos churritos el que los demás ocupantes del auto no utilicen el cinturón de seguridad?. Abróchese el cinturón Sr. Conductor… si Sr. Agente, gracias, y mi familia?... no, ellos que se maten, pero si tu no te lo pones a ti si te multo. Caray!!!, aplican la ley en pedacitos!.
La Ley obliga a todos los ocupantes del vehículo a usar el cinturón de seguridad, no nada más al conductor…. Chin!!!, que se me hace que les estoy dando ideas pa´l chalín.
Y así hay un montón de leyes mochas o que se aplican mochas.
Nuestra gran carencia es la educación, la cultura y los valores, y la Educación Vial está basada fundamentalmente sobre el valor RESPETO, es civilidad pura.
La autoridad debería de diseñar y promover campañas permanentes de educación vial, “P-E-R-M-A-N-E-N-T-E-S”, en las que se toquen, poco a poco y de mas a menos en importancia, todos los temas de la Educación y Seguridad vial. El ideal sería incorporar la educación vial a la educación formal, de tal manera que para cuando un adolescente cumpla 16 años (edad mínima permitida para solicitar licencia de aprendiz) esté capacitado para portar tan importante y “vital” documento, sería el sueño guajiro de cualquier promotor vial.
La corrupción es culpable de gran parte de esta problemática de impunidad vial. Tendrá remedio?, yo creo que si, será fácil?, estoy convencido que no y para explicar esto aquí les dejo una anécdota que le bajaría la guardia hasta al Torito.
Érase que se era, en una oficina de un edificio nuevo del proyecto urbano tres ríos, en una ocasión, en una de tantísimas reuniones inútiles a las que he asistido, me encontré con el Director de Tránsito Municipal en turno, (no diré su nombre) pero hace pocos años, y le dije, palabras más palabras menos: Comandante, es que el problema de la corrupción está muy arraigado dentro de tránsito, casi todos los agentes piden lana, y el que no la pide la agarra; y cual fue mi sorpresa cuando se acerca y me dice: Bueeeno, es que también ellos tienen necesidades y pues lo que se les paga no alcanza!... eso me dijo EL DIRECTOR!!!. Y como en el cuento de condorito, se oyó: CLAAAANNNKK!!!. Desde ahí comprendo a Condorito cuando lo sorprenden con algo, así me desencajé yo, igualito que condorito.
La poquita fé que pude haber tenido alguna vez en esa dependencia ¡¡¡PUFFF!!! Se esfumó para siempre!.
Respeta las señales de tránsito, todos en algún momento somos conductores, peatones o pasajeros, así que no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. Fácil verdad?. A practicar!.

Poderoso caballero es Don Dinero.
Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
(Don Francisco de Quevedo y Villegas).

AUTOR: JAIME ESPINOZA DE LOS MONTEROS ZAZUETA
Certificado por IMESEVI (Iniciativa Mexicana de Seguridad Vial) como formador de promotores viales.

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