LA GENERACIÓN ? EN SINALOA

por RENATO PINTOR SANDOVAL
En su obra ALyEU (2001), James D. Cockroft, comenta que existen tres generaciones de jóvenes, la de los ochentas, que tienen como característica que se encuentran desmoralizados y desilusionados; la de los noventas, que son de mediana edad, que crecieron viendo el cambio democrático o de estafeta, con profundas inquietudes sobre si la democracia ha ayudado a que las políticas tengan éxito; y la de los dos miles, llamado por el citado autor como la de generación de la interrogación.
El presente artículo, trata precisamente de esto, la de los jóvenes de la década de los dos miles en Sinaloa. Esta generación, aún sigue despertando muchas interrogantes para los diseñadores de políticas y no se sabe con certeza hasta qué punto los jóvenes puedan pasar a ser políticamente activos, ya que las otras dos generaciones, tanto los desmoralizados, como los deseosos, participan en menor medida en asuntos de política, y suelen participar como “espectro político” de acuerdo a su circunstancia o interés que se genera en ellos.
Por principios de cuentas, la generación ?, tiene ante sí, grandes retos, la primera de ellas tiene que ver los asuntos de la composición del hogar. En Sinaloa, las familias tradicionales han disminuido, o bien, se ha incrementado el número de hogares disfuncionales, en el estado, por cada 100 matrimonios, cerca de 23 divorcios aparecen, en la cual lo ubica por encima del promedio nacional que son 17 (FUENTE: INEGI/Estadística/Población, Hogares y Vivienda, 2011); sin embargo, a esto hay que sumarle los hogares en donde el jefe de la familia ha emigrado por buscar un mejor porvenir, 2 de cada 100, además, de que ha crecido el número hasta un 30%, de los hogares que viven tres generaciones en el mismo hogar, abuelos, padres e hijos.
Si bien, la composición del hogar ha sufrido bastantes variaciones en Sinaloa, sigue siendo un gran reto las finanzas en el hogar, por ejemplo, el consumo de tortilla cayó de manera importante en los últimos años, se estima que en un 20%, debido al aumento en su precio, lo cual implica una disminución alarmante en los índices de alimentación. Tan sólo el precio de la tortilla entre 1997-2011, subió 386%. Los problemas se deben también, en parte, a los desequilibrios causados en el sector agrícola, principalmente por la desaparición de los subsidios, la importación de granos, la corrupción de la CONASUPO y por el desplome del poder adquisitivo de los salarios.
En cuanto a la educación en Sinaloa, si bien se comenta que de que cada 100 niños que entran a la escuela sólo uno saldrá de la Universidad, sin embargo, esto es algo bueno y malo a la vez, en el estado. Desde hace ya más de dos décadas que la población sinaloense tiene un mayor índice de egresados universitarios, algo realmente bueno, sin embargo, sólo una tercera parte de esta población, ocupará empleos en su área, produciendo una gran demanda que no ha sido atendida, creciendo un gran ejercito de desocupados o los llamados “ninis”. En términos económicos, el periódico El Universal, relataba que la diferencia entre un egresado universitario y uno de bachillerato, son sólo mil pesos de diferencia, 5, 020, contra 5, 150, en promedio, en rangos de edades de 18-30 años.
Las pocas oportunidades de empleo y mal remunerados, para un exigente mercado laboral para los jóvenes sinaloenses, ha hecho que si miramos con atención el nuevo rostro que tiene la migración, tenemos que se ha incrementado de 1.3 a 2.8% la migración que emigra con posgrados en el estado y de 12 a 21.4%, los sinaloenses que emigran egresados de la universidad.
Ahora bien, los jóvenes en México siguen viviendo con antiguos regímenes dominantes por la clase política dirigencial de la vieja política, como las clases sociales, corrupción, relaciones patrón-cliente y el compadrazgo, precisamente, el llamado apadrinamiento, es una institución ancestral en el pueblo que parte con la elección del compadre, la que se hace algunas veces entre parientes, como para reforzar lazos familiares (anteriormente el cacique apadrina al primogénito varón de una familia); y otras entre los amigos.
Frecuentemente los funcionarios gubernamentales disponen de los bienes públicos en su beneficio por eso el influyentismo y compadrazgo, reina en nuestro país. Buscan los mejores puestos para sus “ahijaditos”, para el recomendado, para un buen par de piernas, pasando sobre los derechos de otros trabajadores, los puestos son heredados por eso hay tantos incompetentes en los puestos de mayor poder, pues no han sudado la camiseta y nada más porque tienen influencia o conocidos, llegan a ser el capitán del equipo.
Estas prácticas de antaño, siguen siendo utilizadas hasta nuestros días, razones por la cual los jóvenes sinaloenses cada vez ven más oscuro su camino, y es muy probable, que entre la juventud persistan síntomas de pesimismo y frustración entre ambas generaciones en Sinaloa.
Los jóvenes que pretenden ejercer su fuerza laboral en el sistema socioeconómico en Sinaloa, ven que no es de equidad. "La inequidad no es sólo una cuestión moral", es también una cuestión que actúa a favor de la estabilidad macroeconómica. Las regiones con mayor desigualdad tienen un crecimiento económico más bajo y menos duradero. La desigualdad asfixia las perspectivas para que se desarrolle el potencial de las personas y que contribuyan a la sociedad.
Si bien hablamos de desigualdad y de acceso laboral, los datos suelen ser más duros para los jóvenes que habitan en regiones rurales. En Sinaloa, el 72 por ciento de los productores del campo están en quiebra. Entre 2006 y 2011, las familias que vivían en el medio rural tuvieron una pérdida acumulada del poder adquisitivo del 44%, muchos agricultores no cuentan con acceso a la canasta básica, y muy pocos pudieron consumir algunos productos que la integran.
De acuerdo a las estadísticas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), señala que la población en el país de 14 años en adelante que es económicamente activa es el 58.45 por ciento, cifra que no se observaba desde 2009. De estos, 67.5% opera como trabajador subordinado y remunerado ocupando un puesto de trabajo, 22.4% trabaja de manera independiente, 5.9 por ciento se desempeña en negocios familiares y el otro 4.2% son jefes o empleadores. Las casi dos décadas de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte han propiciado que hoy el 72% de los productores del agro estén en quiebra.
Conclusiones.
Ni una población joven más educada, ni los programas asistenciales gubernamentales empleados por diferentes organismos han hecho que el futuro de los jóvenes no sea tan alegre actualmente, si bien a nivel macroeconómico, se ha disminuido la pobreza extrema, el consumo ha bajado, principalmente entre la clase media, que ha visto como su poder adquisitivo ha disminuido.
En un ejercicio emprendido por Tuirán (2008), nos dice que un problema serio es que sí bien el “bono demográfico” que tanto hablábamos de ser un país joven, poco a poco se ha ido desdibujando, por ejemplo, en el 2010, la población fluctuaba alrededor de los 21 años, mientras que en los noventas era de 18.6, pero si vemos con atención la población en Sinaloa veremos que para el 2020, será alrededor de 28 años en promedio y 40 años en el 2030.
En suma, aunado a los problemas estructurales de las diferentes generaciones, a esto hay que sumarle, la delincuencia organizada y el consumo de drogas que ha permeado a los jóvenes sinaloenses, parte de este problema, tiene que ver con la desmoralización y esperanzas de muchos jóvenes sinaloenses que han visto frustrado su optimismo debido a crisis recurrentes, como la de 1994-96, 2002-04 y 2006-08, además, hay que sumarle los insípidos crecimientos de la economía en Sinaloa, que en ocasiones están por debajo del promedio nacional, 2003- 05, 06 y 10. Peor aún se ve este panorama cuando vemos que la economía nacional no avanza al crecer en el 2012, 1.7, 2013, 0.9 y en el 2014, el pronóstico no es halagador, pero se prevé que será del 2.1%.
Sin lugar a dudas, las políticas neoliberales, la inoperancia gubernamental en crear fuentes de empleos y bien remuneradas, las estructuras de la vieja política, la falta de liderazgos comunitarios en la región, la perdida de la institución más importante como es la familia, la delincuencia organizada hacen que la generación de jóvenes de Sinaloa sea más oscura, pero no por ello, puede sorprender con otro tipo de resultados.
Autor: Renato Pintor Sandoval

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