VIOLENCIA Y MUJERES EN EL ESPACIO URBANO

Autora: María Del Carmen González Montes.
Las calles, las plazas, las áreas verdes, los edificios, el transporte público e incluso los camellones que son parte del desplazamiento cotidiano de los habitantes de una ciudad son percibidos creando distintos tipos de sensaciones, asociaciones, reacciones de seguridad e inseguridad.

Fuentes Gómez retoma a Fabregat, (2008) y Linch (1660) para argumentar que estos tipos de percepciones suceden “según la edad, el género, la clase social, el lugar de residencia, el tiempo de vivir ahí o cerca de ahí, el nivel educativo o las prácticas y rutinas espaciales.”(Fuentes Gómez, J.; Castillo León, T; Rosado Lugo, M. y Echeverría Echeverría R, 2012)
Particularmente para las mujeres estos lugares se han considerado espacios de riesgo por los diferentes tipos de violencia que pueden sufrir en ellos, desde un acoso callejero hasta una violación sexual o la violencia llevada al extremo, la muerte.
Es así como las calles y más las de las colonias populares de la ciudad, son riesgos latentes para la seguridad de ellas. La mayoría son de terracería: polvo o charcos dependiendo del tiempo, baches y desniveles, falta de iluminación cuando se funden los focos en el escaso tendido de postes eléctricos de las calles centrales de la colonia y total ausencia de ella en las periféricas.
La presencia de lotes baldíos con maleza alta o suficientemente crecida es otro riesgo latente al tapar la visibilidad de cualquier situación que pudiera darse dentro de ellos, ya que al no estar cercados o bardeados son accesibles a cualquier persona. De igual forma están los callejones algunos sin salida y totalmente obscuros por la noche y, solos por el día están así transitados para acortar distancias, casas semiconstruidas y aquellas abandonadas a las que se puede ingresar al no tener puertas ni ventanas y servir de refugio a grupos vandálicos urbanos.
Las áreas verdes que se pueden encontrar en las colonias son espacios pocas veces atendidos para su mantenimiento y limpieza por el ayuntamiento de la ciudad, en ellas crece maleza y se acumula basura, en ocasiones sin iluminación eléctrica y menos considerado para su atención, si ahí no hay alguna construcción al servicio de la comunidad tal como puede ser juegos mecánicos infantiles, canchas deportivas o centro comunitarios y como espacio verde. Pues al igual que en las calles, reponer las luminarias es cosa de trámite comunitario y lleva su tiempo recibir respuesta positiva por parte de la autoridad municipal, que le corresponde atender este problema urbano. Estos lugares también son visitados por grupos de personas en su mayoría hombres jóvenes que algunas veces se reúnen con fines sanos de esparcimiento, pero otros utilizan esos espacios para consumo de alcohol y drogas incluyendo el tráfico y la venta, provocando con esta apropiación que las mujeres los consideren peligrosos para su seguridad.
La ausencia de casetas policíacas del municipio, autoridades a la que hay que recurrir cuando se presenta un problema de seguridad pública aumenta el riesgo, estas quedan abandonadas cuando el personal es retirado por causas oficiales que son desconocidas por los habitantes, pero su explicación la perciben asociándola al nivel de delincuencia que existe “no está funcionando porque sucedió que los mismos grupos de cholos asaltaban a los policías, motivo para que dejara de dar servicio. Y por eso, la policía solo da rondines en las camionetas, esa es la seguridad que tenemos” dicen los habitantes. De acuerdo a sus opiniones, los rondines policiacos son insuficientes “si dieran un rondín por la mañana y otro por la noche, ya no se juntarían esta “bola de mariguanos” se queja la entrevistada.
La falta de nomenclatura en las calles y la ausencia total de señalización hacia las salidas a avenidas principales o espacios de mayor seguridad, detona el riesgo latente, no hay forma de ubicación en la geografía de las colonias, cuando llegue a presentarse un suceso de violencia hacia las mujeres. ¿Cómo informar el nombre de la calle, como orientar a las autoridades de seguridad pública o familiares en qué punto de la colonia se está para el auxilio en ese momento de peligro?.
El uso del transporte público de la ciudad es un espacio en el que las mujeres están expuestas al tocamiento de su cuerpo, siempre es un riesgo presente y latente sobre todo a la hora en que los camiones urbanos van llenos por usuarios que salen o se dirigen a sus lugares de trabajo u otros sitios en donde deben de estar. El horario en el que inician (5:00 am) o terminan su servicio(8:00 o 10:00 pm), y los lugares de donde parten y llegan que por lo regular es en la orilla de las colonias, se han convertido en puntos inconvenientes para su abordaje cuando tienen que tomarlos para estar temprano y para regresar a casa después de la jornada del día.
Estos riesgos latentes conducen a los habitantes de la ciudad a percibirla a, imaginarla y a usarla, de diversas formas. Pero las mujeres en particular la vivimos con miedo.
Fuentes Gómez, J.; Castillo León, T; Rosado Lugo, M. y Echeverría Echeverría R (2012). “Imaginación y Representación: mapas cognitivos de jóvenes universitario sobre el centro histórico de Mérida Yucatán, México. Nodo, vol 7, No 13: 9.

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