ENTRE MUÑECAS TE VEAS

Autora: MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ MONTES.
El tema de este miércoles de lectura en la sala Inés Arredondo a la que asisto me impactó. Leer sobre muñecas sexuadas venida a colación por la presentación del libro de Ana Clavel “Las ninfas a veces sonríen” fue para mí de descubrimiento.

Mi referencia infantil son muñecas niñas o niñas bebés, asexuadas, pequeñas, que cabían acunadas perfectamente en los brazos de sus dueñas que las recibían cada navidad o en un cumpleaños; algunas de plástico duro, flexibles en otras ocasiones, también nos “amanecían” de trapo. A las muñecas apenas se les dejaba ver en un marcado muy sutil sus incipientes senos, más bien eran planas de pecho, sin genitales ni siquiera insinuados, totalmente asexuadas. Recuerdo aquellas muñecas estampadas en papel de tamaño media carta que incluían accesorios diversos: vestidos, bolsos, zapatillas con los que las vestíamos después de recortarlos, se podían adquirir en papelerías o tiendas de abarrotes. Además de jugar a las “muñecas” después de alcanzado el sueño de tenerlas, esta infantil e inocente acción lúdica cumplía con una función de género: reproducir el rol femenino. Entonces nos convertíamos en niñas madres; las dormíamos, les dábamos de comer, las aseábamos. Era un juguete y un juego infantil solo para niñas.
Ahora también las hay y se les conoce como muñecas sexuadas y las hay para que las niñas sigan jugando. La muñeca Barbie tiene todas las características de una mujer adulta, senos bien definidos, pronunciados y exuberantes, cintura estrecha, piernas largas y torneadas; fue creada a la imagen y semejanza de una muñeca alemana de entretenimiento sexual para adultos, amén de conocer estudios de la influencia que pueda tener en el comportamiento de las niñas que las poseen, desde cambios de hábitos alimenticios para tener la figura estética que las muñecas lucen, hasta ser un modelo de belleza.
Con esta inquietud surgida de la lectura, inicié mi búsqueda por internet para conocer del tema en cuestión. Muñecas sexuadas. A diferencia de la Barbie son de tamaño promedio de una mujer adulta. Y tan solo el término crea escozor y más en las mujeres, en los hombres silencio, tal vez, no sé; como es un tema poco tratado cuando menos de viva voz, porque en ese navegar por el mundo virtual encontré que su reacción es distinta al silencio. pero… ¿que son las muñecas sexuadas?. Al parecer es sinónimo de muñecas sexuales que se usan para actos sexuales disimulados, con características femeninas en su mayoría pero, también las hay con características masculinas y otras variantes, están elaboradas desde los materiales más usuales y más elementales como la tela, (muñecas de trapo que fueron las primeras que fabricaron con esa intención), también las hay de plástico e inflable o las hechas de silicón de la más alta calidad por la industria japonesa que las ha diseñado tan semejantes a una persona, que los ojos y la piel son tan sorprendentes que se miran y se sienten como reales, con un dispositivo interno que permite al usuario colocarlas en diversas posiciones y en ocasiones las aberturas vibran.
Todos estos atributos desde mil 500 dólares comprados en Japón le harán sentir que nunca van a querer una novia real otra vez, advierten los anunciantes. La soledad dejará de ser un problema al menos para los hombres que están en espacios laborales masculinos.
Las opiniones frente al tema varían, las hay desde aceptables para este tipo de “juguete” que cumplen la función de sustitutas para la satisfacción sexual, cuando ésta se vuelve monótona. Se hacen a la medida y gusto del cliente que la comprará y pagará por que se la fabriquen exactamente como la solicite. “Son personas que se sienten solas, con ingresos económicos altos para poder adquirirlas”; de acuerdo a la opinión del entrevistado.
En las redes sociales de los espacios virtuales, podemos encontrar comentarios de diferente índole, los hay desde considerar a los usuarios como personas con conductas patológicas. “Tiene que estar bien enfermo el macho que requiere de una mona para vivir” o Bromistas “te la puedes mandar hacer bien mona”, o con alusión política a los partidos “ya no publicarán anuncios de selección de personal femenino. En su uso como voto duro siempre serán mejores bultos. No bailan pero quitan la pelusa.” O de género “en el D.f. no hay hombres”, o sarcásticos “no hablan, no meten pensión, no piden matrimonio, zapatos, ni tarjetas de crédito, ni carro”, o misóginos “y las de verdad tienen cerebro”, o chuscos “y cuando son requeridas no les duele la cabeza” hasta aquellos comentarios groseros que se refieren al olor a pescado que pudieran tener y el uso de la guayaba para quitarlo. También se encuentran los de corte económico “están caras pero salen más baratas que una real” y, hay algunos que se atreven a jurarles fidelidad y amor eterno “ya siento que la quiero hasta que la muerte nos separe o se ponche”.
Lo real es que existen y están en el mercado al alcance de quien las quiera comprar, tener y usar y no solo para una satisfacción sexual, además aparecen y han sido inspiración de escritores en el mundo de la literatura, como la novela: “Las hortensias” del escritor Uruguayo Felisberto Hernández y “Las violetas son flores del deseo” de la escritora Mexicana Ana Clavel quien recibió el Premio de novela corta Juan Rulfo 2005, por Radio Francia internacional.

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