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Feminismo, visión marxista

Autora: Iliana Zenith Garcia Dueñas

En la actualidad este ‘-ismo’ es muy desconocido y malinterpretado, el peso de esta corriente filosófica es muy difícil de igualar en los últimos tiempos, dicho movimiento filosófico, político, social y cultural, propone una interpretación del desarrollo de la historia desde coordenadas materialistas y dialécticas.  Sus principales características dimensionan en lo económico y sociológico, política que implica, cambios políticos y sociales, corriente crítica.

Si bien es cierto el marxismo y los marxistas no fueron los más entusiastas partidarios de la causa feminista. Desde el siglo XIX intentaron marcar una división entre las propuestas igualitarias del “feminismo burgués” y las ideas socialistas dirigidas a desmantelar el capitalismo. El fin de este, se argumentaba terminaría con la explotación de la burguesía sobre la clase obrera y liberaría a hombres y mujeres por igual.

En pocas palabras, se interpretaba la explotación sufrida por la mujer a manos capitalistas como una extensión de la infligida a su marido. Ella contribuía a la producción de plusvalía mediante el cuidado de su marido y la procreación de la fuerza de trabajo. Asimismo, se le consideraba como el elemento burgués en la familia, en virtud de su papel como consumidora del salario del esposo. Para conseguir su libertad primero tendría que incorporarse al mercado como fuerza laboral, pues de esta manera podría reclamar la parte correspondiente de los frutos de su trabajo, ante ello la emancipación de la mujer no era posible, por lo tanto era necesario crear la condiciones para permitir el trabajo de las mujeres fuera de casa, es decir un fin socialista.

La subyugación fue motor para rebatir argumento sobre la presencia de las mujeres en el campo laboral y exigir salarios justos y mejores condiciones laborales, tanto en el siglo XIX como en la actualidad es una de las acciones que mueve  a las mujeres.

Desde el punto de vista feminista es fundamental poner en el centro que esta sociedad se perpetúa a través de generar divisiones, divisiones por género, por raza, por edad. Una visión universal de la sociedad, del cambio social, desde un sujeto único, termina reproduciendo la visión de las clases dominantes.

Respecto a dicha corriente Marx realizo una fusión de su teoría y el feminismo uniendo estas dos perspectivas, contribuyendo con ello al desarrollo del pensamiento feminista, entendido este como parte de un movimiento de liberación y de cambio social, no solo para las mujeres sino para toda la sociedad. La concepción de Marx de la naturaleza humana como resultado de las relaciones sociales, no como algo eterno, sino como producto de la práctica social es una idea central para la teoría feminista. Las feministas han luchado contra la naturalización de la feminidad, a la que se le asignan tareas, formas de ser, comportamientos, todo impuesto como algo «natural» para las mujeres. Esta naturalización cumple una función esencial de disciplina.

El feminismo  ha dado herramientas para hacer una crítica de Marx, uno de los aportes más importantes a nivel teórico del movimiento feminista de los años setenta fue la campaña «Salario para el trabajo doméstico» y que contribuyeron enormemente al desarrollo de una teoría marxista-feminista.

Marx reconoció la importancia de la relación entre hombres y mujeres en la historia desde sus primeras obras. Denunció la opresión de las mujeres, sobre todo en la familia capitalista, burguesa.

 En este contexto, una visión marxista-feminista, con los aportes y críticas del marxismo  ayuda a liberarnos de algunas ideologías. Por ejemplo, una de ellas, presente en Marx y también en algunos importantes marxistas de la actualidad, defiende la idea de que el desarrollo capitalista es necesario porque es una fuente de progreso y, por sí mismo, nos lleva a un proceso de emancipación.

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