SER CIEGO: UNA MIRADA PERSONAL

Autor: ALFREDO VILLASEÑOR GÓMEZ
Primera PARTE
Durante mucho tiempo, en mi época de estudiante en el D.F. me preguntaba; ¿cómo le hacen para caminar los ciegos tan fluidamente en la compleja ciudad?

En mi experiencia de aquel entonces, les observaba, y me percataba que a pesar de estar ciegos, transitaban por las banquetas, subían y bajaban escalones, usaban con mucha facilidad el transporte público, tal como camiones y metro de la ciudad. Reían, cantaban y platicaban alegremente. Les relato que son de las experiencias asombrosas que bien recuerdo encontré en la Cd. De México, y que sinceramente fueron ellos los ciegos, quienes me revelaban este asombro. Y, que por cosas del destino, ahora soy uno de ellos.
Por esta razón, y porque deseo conocer un poco más sobre este tema, en esta redacción trato de plasmar las conclusiones de mis múltiples reflexiones realizadas en mis casi 25 años de ciego. Y lo hago, en este momento, que he superado casi al 100 por ciento toda tristeza y desesperación. Que quizás sigue presente en mí un poco de nostalgia de mis años anteriores, y parte de mi terapia presente.
Después de todo, lo más agradable que nos ha pasado a todos los que habitamos este mundo, es sin lugar a dudas la vida misma. Hemos llegado todos a vivir este mundo con las condiciones orgánicas suficientes para el desarrollo que a partir de nuestro nacimiento, garantiza la evolución de un cuerpo armónico y una mente lúcida. Si bien es cierto al inicio, nuestras reacciones son intuitivas, de observancia y sensibles.
Desde mi experiencia, con 25 años de transitar en mi aprendizaje de quedar ciego, reflexiono y considero que, en este mundo hay 2 clases de ciegos, los que se quedaron ciegos en el transcurso de su vida por enfermedad o por accidente y, los que nacieron ciegos. A pesar que ambos habitan el mismo espacio, por su condición, referido a desde cuándo son ciegos, inician de manera muy diferente la conquista y el desarrollo de su vida hacia la adaptación de esta situación y, aunque en su vida madura caminarán al parejo, quizá en igualdad de condiciones.
Trataremos el caso de una persona que haya nacido ciego, por lo que puedo confirmar desde este momento, la segunda más grande de las discapacidades es la ceguera. Cuando la persona haya nacido con ceguera, el primer nivel lo ocupan las personas nacidas sordo-ciegas, tema que abordaremos más adelante.
No podemos comparar un niño con capacidades diferentes o discapacitado, nacido con ceguera, a una persona que perdió la vista en su adolescencia o en su etapa madura. Hagamos nosotros en este momento un pequeño ejercicio de comprensión,…retrocedamos el tiempo,…acabamos de nacer, nuestro cuerpo percibe un cambio drástico de temperatura, nuestra audición limitada por la presencia del líquido graso, nuestros ojos aún cerrados y nuestras fosas nasales obstruidas, todo ello representa una igualdad de condiciones para todos, al momento de nacer. A partir de ahí, el niño ciego empieza a diferenciarse de los demás, mientras los niños en estado normal inician su desarrollo visual de manera paulatina, que implica la visión de colores e imágenes, el niño ciego se queda en la más completa obscuridad. El primero escucha y ve, el segundo simplemente escucha. Podemos afirmar que tenemos aquí dos situaciones para el aprendizaje inicial, se parte de dos condiciones distintas. Uno, a partir de la utilización de dos sentidos específicos; la audición y la vista. Y el otro únicamente con la audición. Uno de los niños puede ver los colores, e inclusive reacciona por la inclinación en alguno de ellos, el niño ciego simplemente no mira los colores.
Cómo conocer y reconocer las cosas; el niño número uno, mira y clasifica sin ningún esfuerzo. En cambio el niño ciego tiene que tocar y explorar; de esta manera clasificará sus formas, texturas, olores y sabores. Así, archivando todo esto en su memoria. Este procedimiento implica un esfuerzo adicional es decir, el reconocimiento del entorno del niño ciego es un tanto más tardado y prolongado que el niño que sí ve.
Por ejemplo, para un niño o persona ciega es un poco difícil comprender el comportamiento y forma de las olas de mar. Aunque, la comprensión es más rápida si ponemos en contacto a la persona ciega con el agua de mar, de ahí que los procedimientos de enseñanza deban o sean diferentes para unos y para los otros, esto implica –dicen los educadores; distintos procedimientos didácticos y pedagógicos.
Cuando mencioné al inicio que el reconocimiento de su entorno y comprensión de las cosas se nivelaban en la etapa de la adolescencia, es precisamente por lo anterior. Puesto que si bien es cierto, la capacidad de comprensión es lenta al principio, será posterior que el ciego hará valer la utilidad de sus demás sentidos, generando con esto, mejores herramientas para el desarrollo de sus capacidades, por lo que queda concluida la afirmación de que en la etapa de la adolescencia los niveles del conocimiento de los niños nacidos ciegos se igualan a los de los no ciegos, obvio en ello está el debido interés y las acciones a favor de propulsar a este niño.

Segunda parte.
En casa, los padres y familiares del pequeño juegan un papel elemental para que el niño ciego reconozca de manera adecuada su entorno, evidentemente la distribución, ubicación de los elementos del entorno de un inmueble debe de ser adaptado a él, quitar de su alcance objetos punzo cortantes, jarrones o floreros de vidrio, etc., esto al principio ya que después, cuando el niño haya alcanzado un grado mayor de conciencia, se podrá usar un inmueble común y no representará un problema para la persona ciega. Esto si antes se le apoyó en este reconocimiento de su entorno.
A un niño ciego, al hablarle, debemos de llamarlo siempre por su nombre o, tocarlo, para que sepa que le están hablando a él. Estas acciones le generará; atención, concentración y una mayor seguridad en su desenvolvimiento. Al principio el niño ciego no entenderá de colores, únicamente de formas, es preciso enseñarle el entorno de las cosas y otorgarles un nombre. Él, poco a poco empezará a distinguir unas cosas de otras, a reconocer e identificar su contexto.
La capacidad para desarrollar el habla es casi similar al niño normal, únicamente que con el niño ciego debemos de permitir que toque los objetos e iniciar a darle nombre y color a las cosas que toque. De esa manera los colores, aunque no los conozca, vendrán a ser una referencia indispensable para el reconocimiento de todo su entorno. Estamos ahora centrados quizás, en uno de los sentidos más importantes para la persona con ceguera; el tacto. Los padres, en los primeros años de vida del niño ciego, deberán de guiarlo en el reconocimiento de todo lo existente, en el interior y exterior de su casa, debemos de recordar que el tacto son los ojos del ciego. Siendo niño, debe de distinguir lo que es un terrón, de un pedazo de tierra compactada, de una piedra o pedazo de cemento, del agua o aceite, madera o fierro, tela o hule, tenedor o cuchara, taza o vaso, etc., en todo ello implica la utilización del tacto. También, es importante mencionar que, los otros sentidos, son necesario tomarlos en cuenta y utilizarlos en el proceso de enseñanza del niño ciego, así; olfato, audición y gusto, que junto con la visión y el tacto, vienen a ser los 5 sentidos indispensables del ser humano.
La importancia de los otros sentidos, nos recuerda de su uso para el conocimiento del entorno o mundo, por ejemplificar a todos nos ha sucedido que en un momento de nuestras vidas, el olfato nos determine la necesidad de asearnos, también que al transitar por nuestra ciudad el olfato nos indique la existencia de una panadería, de un expendio de frutas o de una cafetería. Así, el olfato nos permite que cuando algún alimento se encuentra en estado de putrefacción lo detectemos de inmediato. Por ello, reafirmo que el olfato es un sentido muy importante para los ciegos, porque nos da un punto de referencia y nos permite la toma de decisiones.
Así mismo, el sentido del gusto va entrelazado al sentido del olfato, los dos nos brindan la posibilidad de detectar con mayor rapidez el tipo de fruta, comida u objeto, puedo afirmar que los ciegos podemos desarrollar nuestras capacidades sin la existencia de estos dos sentidos, el olfato y el gusto, pero, qué bueno que los tenemos, son una satisfacción usarlos, sin embargo sin la existencia del tacto y la audición, la vida de un ciego sería prácticamente imposible. Es importante así, valorar otro de los sentidos necesarios para el ciego; la audición. Que al igual que el tacto juega un papel indispensable en el desarrollo del conocimiento y capacidades del ciego.

Tercera parte
Deseo hacer una nueva afirmación, antes de entrar a tratar lo referente a este sentido; cuando el niño nace ciego, tiene en sí la mayor de las discapacidades, pero cuando el niño ciego ha alcanzado su adolescencia, entonces sus conocimientos y capacidades se han igualado a las de un niño normal, y deja de ser considerado como persona de alta discapacidad, quedando únicamente en ese nivel de discapacidad las personas sordas, que aun alcanzando su etapa de madurez, y de no apoyárseles lo suficiente, -por el factor comunicación-, podría convertirse en una barrera para su integración social.
Esta reflexión, nos lleva necesariamente a puntualizar lo relacionado a los niños con problema de sordera-ceguera, adelantando que esta condición del ser humano debe de catalogarse de condición extrema, dado que tienen mayor dificultad que cuando solo se carece de la vista. El reto de adaptación para estas personas sordo-ciegas, es enorme. Y podría evitarles alcanzar su pleno desarrollo y la incorporación a la vida laboral y a todos los aspectos de la vida social.
Afortunadamente, bien se dice que la naturaleza nos provee para el desenvolvimiento como ser humanos, con las herramientas necesarias para nuestra sobrevivencia, lo cual podemos probar con tal situación, en la propia condición de un niño sordo-ciego. Este pequeño, a diferencia de la descripción anterior del niño nacido ciego y el otro en perfecto estado, nos debe de llevar a una reflexión; donde al final nos daremos cuenta que el ser humano tiene la habilidad de poner en juego los sentidos, utilizándolos o quitándolos, logrando al final su debida adaptabilidad.
El primer niño, utilizará sus 5 sentidos, el niño ciego utilizará 4 sentidos pero, el niño sordo-ciego, únicamente utilizará 3 sentidos. Afortunadamente, este tipo de casos son muy raros, cuantitativamente hablando en nuestra sociedad. Y qué bueno por ello, porque si hablamos de discapacidad extrema, esta es sin lugar a dudas la que más retos plantea de todas. Dicho de otra manera, no es el sordo o el ciego reconocido como el que tiene el nivel más alto de discapacidad, sino la existente combinación de ambas en las personas.
Acordamos desde el principio, que la visión para los niños normales era el principio del conocimiento y que para los niños nacidos ciegos lo era la audición, entonces, ¿qué afirmación podemos hacer para los niños nacidos sordo-ciegos?; la ausencia del sentido de la audición y la visión nos ubica que para lograr el conocimiento inicial, a estos niños les queda la combinación de los 3 sentidos; tacto, olfato y gusto.
La historia proporciona ejemplos, que el ser humano con condiciones restringidas para su proceso de aprendizaje, aun así ha podido alcanzar niveles altos de adaptabilidad y conciencia de su entorno físico y mental. Nuevamente nos asombramos de la capacidad del ser humano que, haciendo a un lado todos los obstáculos y limitantes, revierte las condiciones que quieren limitarle su avance y desarrollo de pensamiento. Sin lugar a dudas, el niño sordo-ciego, tiene el sentido del tacto como instrumento principal para iniciar su aprendizaje, que con la combinación del olfato y el gusto, es la mejor forma de avanzar y conformar su aprendizaje, su pensamiento y lograr la conciencia de su entorno.
El niño sordo-ciego en sus primeros meses o años de su vida, agregará otro elemento que le refuerza a sus sentidos y son propios del humano, denominados; instinto e intuición. Es importante mencionar que el niño sordo-ciego, por mucho más tiempo, vagará en un mar de confusión, pues su proceso de estructuración de su pensamiento es definitivamente más largo por tener menos elementos de apoyo. Pero que sabemos, que al final se podrá hacer valer lo dicho; el instinto e intuición para lograr su adaptación. Gracias a esto, el nivel de apropiación del mundo o de conocimiento, quedará casi nivelado con el de los demás.
Hay que señalar y enfatizar, que esto sucede siempre y cuando el papel de la familia, las instituciones, trabajen a favor de buscar la mejor adaptación de estas personas, tanto el aspecto emocional, como de infraestructura; tal como procurar adaptaciones en pasillos, baños y aulas, también con rampas, etc.
Considerar para apoyarles, -y tal como lo he venido señalando-, que los avances tecnológicos de la cultura digital son indispensables para lograr en esto, y no segregarlos y no discriminarlos. Es buscar los apoyos suficientes para que estas personas tengan la oportunidad de acceder a los beneficios de su cultura y propios de la época que viven. Será relevante, la incorporación pertinente, siempre buscando su desarrollo con programas pedagógicamente avanzados y que les faciliten su aprendizaje, para el desarrollo de sus capacidades, en la condición de ser, personas ciegas y personas sordo-ciegas en este, nuestro país donde nos toca vivir y donde realizo este escrito como una manera de concientizarnos todos buscando la mejora.
Deseo recordarles que no soy un profesional en la materia, mis estudios profesionales fueron en economía. Mi aportación es producto de la reflexión de mis 25 años de ciego y de la relación con personas con algún tipo de discapacidad.

Cuarta parte.
Las dificultades del ser humano han sido de siempre y, hoy en mi actual etapa de ciego me doy cuenta que las dificultades son prácticamente las mismas entre personas ciegas y no ciegas. Miren, trataré de hacer una relación de algunas de ellas; de niños o de grandes, ha ambos nos da frío o calor y cada quién ciego o no ciego, tratará de resolver su problema con lo que tenga a la mano. En nuestros juegos de niños se nos generó la intención de ser siempre los primeros, y en nuestro proceso de la adolescencia a la madurez vamos en búsqueda de nuestra propia personalidad. En ambos estados, de ser o no ciego, buscamos tener a nuestro lado a la mejor esposa, ser mejores en la escuela, los mejores profesionales, y todo pareciera ser, enfrascados en una competencia laboral, económica, política y social.
El deseo de tener todo a nuestro alcance, permitiendo mejores satisfactores, en lo económico y lo emocional. Todos sabemos que por regla general, no todos tenemos una perspectiva de lo que debe de ser nuestro futuro, y por consecuencia muchas personas caminan sin tener la conciencia de saber lo que se quiere lograr. Así, para las personas ciegas es de lo más complejo la interpretación de sus pensamientos, de su entorno y de descifrar el destino que quiere. Sin embargo, lo hemos dicho, algunos han tenido la fortuna de contar con condiciones adecuadas que les ha permitido un desarrollo óptimo a sus posibilidades físico-mentales, con la comprensión y apoyo moral por parte de la familia.
Además, el tener la posibilidad de aprovechar los programas de capacitación por parte de los gobiernos y la sociedad, permitiéndoles a ellos la condición de estar en mejores niveles para la adaptabilidad social y productiva. Claro, de lo anterior depende en mucho del carácter, personalidad y disposición entusiasta de las personas con algún tipo de ceguera, sin embargo, debemos de precisar que la educación y los programas de integración de las personas con discapacidad en México se encuentra muy lejos de tener los niveles adecuados de atención, situación que mantiene en estado de marginación, y de trato no equitativo a las familias y específicamente a los ciudadanos con alguna limitación física y mental. Por lo que debemos de reconocer, que únicamente las personas con discapacidad que han tenido la virtud de desarrollar una actitud generadora de acciones son los que podrán alcanzar mejores satisfactores, para ellos, no ha sido propiamente la suerte, mas bien han sido el tipo de decisiones, acciones y perseverancia lo que los ha llevado al lugar en que se encuentran. Seguramente, si la sociedad en su conjunto asumiéramos una actitud social de este tipo, la vida del ser humano tuviera otros senderos de desarrollo permitiéndonos tener una vida sin contradicciones y llena de satisfactores, sin embargo, nuestra realidad es la que estamos viviendo y no otra.
Las personas con alguna discapacidad, y de manera específica los ciegos, podemos tener desventajas. Y no puedo afirmar que seremos siempre los mejores, pero lo que si les puedo decir, es que siempre estaremos intentando ser los mejores. Deseo llamar la atención en el párrafo anterior, ello debe de ser un principio de todo ser humano, quizás nos llevará a no perder el camino, y mantener claramente la perspectiva de lo que queremos ser, o lograr. Sin olvidar nunca nuestra humildad, una actitud positiva y un buen trato con las personas. Este proceso, debemos de ponerle atención, pues es una virtud, que considero clave en nuestro proceso de desarrollo el tener buena “actitud”. Nuestra actitud nos determina, entre quedarnos en el mismo lugar o avanzar; si nosotros reflexionamos en torno a nuestra persona, nos daremos cuenta cómo nuestras acciones están determinadas por un impulso que es casi imperceptible, algo que no se mira pero que es como una energía que nos impulsa, como un pensamiento cargado de razones, verdades, y conocimientos que nos brinda la seguridad de nuestra decisión.
Reitero, que para no meternos en problemas la actitud es primordial. Entonces, si la naturaleza provee al ser humano de todas las herramientas para que logremos el pleno desarrollo ¿por qué somos tan diferentes? Debemos de reconocer que la condición física y mental nos fue concedida por nuestra naturaleza, sin embargo, el ser humano difiere en lo físico y mental de región a región, e inclusive, en la misma región se reflejan tradiciones históricas, creencias religiosas, lenguaje, alimentación, etc. Que nos hacen diferentes unos y otros, bueno, pero debemos de estar de acuerdo que lo físico no es lo esencial por ahora, nos centraremos en las diferentes formas de la manifestación del pensamiento, ahí es donde encontramos grandes diferencias de las personas de región a región, lo cual es notorio entre miembros de la misma familia.
Los seres humanos no somos iguales, algunos son serios, introvertidos les dicen, otros son muy comunicativos e inquietos, les llaman extrovertidos. Las personas introvertidas, pueden ser de alta o baja inteligencia, lo mismo los extrovertidos, también hay malos y buenos, con muy alta o baja capacidad, la capacidad para el desarrollo de manualidades, a algunos se les facilita, a otros no, algunos se inclinan a la cultura, otros al deporte, así como también se da la redistribución de los seres humanos en las diferentes actividades productivas, concentrados a cada quién su capacidad. Estudiantes y profesionales que también responden a un perfil e inclinación de las distintas actividades humanas, pero también existen los que desempeñan un papel importante en los oficios, como la albañilería, la carpintería, y cuantas actividades tiene el hombre para su subsistencia. Sin embargo, muchos están ahí porque era su propósito y muchos otros están ahí por cosas del destino, es decir, no lo saben. Todo lo anterior manifiesta una diversidad en el pensamiento y las acciones del ser humano, y ello no depende de su estado físico o mental, sino por cuestiones de cultura y los niveles de desarrollo económico y político de una sociedad.
El ciego se encuentra inmerso en estas condiciones, donde el ser humano se encamina a su crecimiento social como algo semejante a una red tejida por una telaraña, en dónde son múltiples las opciones o los senderos, de por dónde puede transitar para encontrar lo que quiere. Muchas veces impulsado nada más por la ‘ola que les mueve’, y que los lleva o trae arbitrariamente, casi sin ningún objetivo. Así ha sido la vida de los humanos en toda su historia, también las personas con alguna ceguera son envueltos y conducidos por los mismos caminos, llevándolos o al éxito o al fracaso.
Introducirnos en el interior del pensamiento de los ciegos no es tarea fácil, no cuento con un procedimiento metodológico que me facilite un mecanismo científico adecuado, trataremos de hacerlo de manera comparativa utilizando de manera extrema, la lógica. Pensemos en una persona que quedó ciega en el inicio de su vida, evidentemente no tuvo la oportunidad de conocer los colores y todo lo que significa ver las cosas que nos rodean a distancia, porque no es lo mismo tocar un objeto, que nos permita conocer la forma y la textura, a que solo nos digan que a una distancia determinado está un objeto, animal o persona. Por ejemplo, el ciego maneja un prototipo de silla, quizás la que está en casa y con la cual tenemos contacto a diario. Así, que nos digan que cerca de nuestra persona está una silla, significa para nosotros solamente una figura imaginaria similar con la silla que tenemos en casa, pero que al tocarla le damos la forma real y almacenamos en nuestro cerebro las características de su material, forma, altura y comodidad, que se convierte en figura real únicamente cuando la tocamos. Para algunos ciegos, convertir un objeto en palabra va más allá, de manera específica cuando se trata de objetos o fenómenos externos, con lo que jamás podrán entrar en contacto ni físico, ni visual.
Sin embargo, cuando la persona nacida ciega se encuentra con un entorno al alcance de sus manos, la capacidad de descifrar su entorno real cambia drásticamente, y ello sucede cuando utilizan los sentidos, ese objeto imaginario cambia cuando lo tocamos. Pues ya con certeza podemos conocer la textura de su superficie, forma, tamaño, su olor e inclusive el sabor de dicho objeto. Los ciegos que llegamos a conocer los colores, podemos asignarle un color, pero, las personas nacidas ciegas lo ven grisáceo, ya que en su pensamiento no existen los colores fijos, es decir, no tienen en su pensamiento paisajes coloridos.
Me es necesario hacer una aclaración, las personas ciegas, que quedaron así en el transcurso de su vida, evidentemente conocieron su entorno, podemos decir que son personas que tienen una visión basada en la memoria, y las personas ciegas que están así de nacimiento, y que por lógica no llegaron a conocer su entorno colorido, tiene una visión imaginaria de los colores, es decir, los primeros tienen una visión fotográfica, geométrica y tridimensional, porque son objetos y paisajes que ya miró y en los segundos su visión es imaginaria y fantasiosa, podrán tener certeza de un cuerpo con la utilización del tacto, olfato y gusto, pero difícilmente tener el conocimiento exacto de lo que es un paisaje, demos el ejemplo de nuestro mundo exterior, las personas no ciegas, desde niños nos hemos deleitado al observar las estrellas por la noche, la luna, los asteroides quemarse con nuestra atmósfera, los aviones y globos que surcan nuestros cielos y en tiempos específicos el brillo tenue y colores cambiantes que reflejan nuestro planeta marte y venus, se puede observar cómo cambia de tonalidad la luz y la sombra ante un eclipse de sol, las personas no ciegas pueden observar también los atractivos atardeceres en las costas, los desiertos y montañas, pero dígame estimado lector que me privilegia con su atención a estas líneas, cómo explicarle o describirle a una persona nacida ciega un acontecimiento de este tipo. Nos enfrentamos a una situación muy compleja, y afirmo es, ya que la situación desconcierta aún más cuando la persona nacida ciega nos dice, que nos entiende; aquí les puedo decir que la persona ciega tiene 2 instrumentos que suplen la observancia como el principio número 1 del método científico, según Francis Bacon, la observación, es el primer paso en el proceso científico de la investigación. Un ciego puede captar un objeto cuando lo tiene a su alcance de su mano o medianamente cerca, para ello utiliza el tacto, audición, gusto y olfato, pero cuando el objeto a valorar está extremadamente lejos como para que podamos utilizar los 4 sentidos, tenemos que utilizar la imaginación y la lógica, los ciegos podemos determinar la existencia de una gasolinera, de una llantera, pues en el primero el olor nos lo indica, en el segundo, el trabajo de la herramienta y los ruidos que generan los tambos de almacenamiento de aire nos dan casi la referencia exacta que nos indica nuestros sentidos, y a partir de ahí podemos establecer situaciones comparativas desprendiendo de ahí una idea, que dicho sea de paso estará siempre cerca de la verdad. Por lo pronto el ciego a partir de lo que capta, forma su propio entorno, en tanto la descripción real no llegue a nosotros, los ciegos podemos crear nuestro propio entorno a partir de nuestras propias referencias y modificarlas a placer. Sucede lo mismo cuando platicamos con una persona, el ciego le da la silueta, color de piel, de ojos, forma de nariz, orejas y pestañas a placer, los ciegos hemos aprendido a manejar el entorno y a las personas a placer, pero eso es únicamente fantasía, todo cambia cuando tenemos la oportunidad de tocar o de recibir una descripción exacta de las cosas, ello es comparable, a meternos al mundo fantasioso que genera un escritor, que al describirnos un paisaje, del lugar en dónde nunca hemos estado, pero la capacidad descriptiva del novelista nos hace sentir que estamos dentro de una realidad. Pero sabemos que no es otra cosa más que una fantasía, de ahí que las personas ciegas dependamos en mucho de la orientación o descripción que las personas nos otorgan de las cosas, de aquellas que no tenemos a nuestro alcance, como el cruce de una calle llena de tráfico, el recorrido en un zoológico o la elección de comida en un restaurante de autoservicio. En todo ello, el ciego está consciente de su realidad, lo que significa un uso pleno de todos sus sentidos, generando todas las referencias correspondientes a partir del conocimiento que ha sido almacenado.
Un botánico, para el estudio del origen y desarrollo de las plantas etc., requiere como principio elemental, la observación. Este investigador tiene que salir al campo o crear su propio vivero para la realización de su investigación, pero jamás quedarse en su oficina a realizar propiamente los trabajos de gabinete, le es necesario el trabajo de campo. En este caso, el Botánico tiene un conocimiento real de la investigación realizada, ya que se encuentra cumpliendo con todo el proceso metodológico de la investigación. Pero, en qué condición de credibilidad quedaría un ciego ante una actividad que realiza un botánico. La participación del ciego en esta actividad de la ciencia estará siempre limitada, por falta de su vista, lo que nos indica que el rol del ser humano invidente en el complejo desarrollo de la vida es difícil, cada persona debiera realizará siempre su actividad en función de sus necesidades y capacidades. El ciego, puede ser un excelente recolector de la flora, entre otras cosas, pero seguramente un pésimo detector de las enfermedades de las plantas, por ello los ciegos y no ciegos en esto y en otras actividades, deberán de delegar responsabilidades, porque muchas de las acciones del hombre están en función de sus capacidades particulares.
Otra situación comparativa la podemos ejemplificar con el caso de un astrónomo: ¿Cómo estudian el universo si no lo ven?, nosotros sabemos que utilizan instrumentos y equipos tecnológicamente avanzados para tal fin, teniendo los resultados y la observancia frente a sus ojos, la pantalla. Siendo el tema de la astronomía, un tema tan escabroso. El ciego podrá tener un conocimiento general de las cosas e imágenes, pero nunca una idea exacta de los fenómenos existentes y sucedidos en el espacio. A una persona ciega le hemos dicho que la manzana es roja y el limón es verde, etc., estos son colores fijos y una persona no ciega los puede ver, pero para una persona nacida ciega estos colores son únicamente conceptos, palabras, etc., pero cómo explicarle a una persona nacida ciega los colores de un atardecer en una zona costera?, cuando sabemos que conforme el sol se oculta los colores en el cielo cambian continuamente de tonalidad, lo podemos hacer, pero la comprensión de este fenómeno para la persona nacida ciega no será exacto a como lo describe la persona que si ve. Aunque, el asombro crece cuando la persona nacida ciega exclama con emoción, que bonito panorama, para muchos esto es incomprensible, pero ellos dicen la verdad, ellos tienen sus propias referencias de las cosas de los fenómenos que perciben o que les enseñaron, como dice el refrán popular; “las cosas cambian, según el color del cristal con que se mira” en este caso el no ciego, mira colores y el nacido ciego, tiene una concepción de las cosas que las identifica con palabras o conceptos es decir, para las personas nacidas ciegas, los colores son únicamente palabras, teniendo a las frutas y verduras como referencia para los colores, la imagen de un rayo es también para ellos una palabra. Así que muchas de las manifestaciones físicas de la vida y de la naturaleza tanto interior como exterior, viene a ser un conocimiento que se reduce a palabras. Ello es así porque jamás tendrá el nacido ciego la ocasión de ver o entrar en contacto con esas experiencias. Es algo semejante, a cuando a las personas que tienen capacidad visual les hablan de glóbulos blancos y rojos, en tanto no los veamos dibujados o vistos en un microscopio, en esto también para nosotros serán simplemente palabras, ante la falta de experiencia…es algo complejo ¿verdad?
Deseo recordarles que no soy un profesional en la materia, mis estudios profesionales fueron en economía. Mi aportación es producto de la reflexión de mis 25 años de ciego y de la relación con personas con algún tipo de discapacidad.

SER CIEGO: UNA MIRADA PERSONAL
Cuando somos pequeños y muy jóvenes, no nos detenemos a pensar en nuestro entorno y vida, pareciera ser que tenemos un mundo maravilloso a disposición y al solo disfrute del ofrecimiento de la madre naturaleza; tierra, sol, agua, aire, todo como una combinación perfecta. Los problemas no existen, vivimos cada día pensando solamente en el momento fugaz del instante, tal como; correr, saltar, dormir, disfrutar la programación de la TV y muchos otros aspectos más.
Cada uno de nosotros en el proceso de vida, hemos ido desarrollando diversas dinámicas tanto de esparcimiento o de trabajo que otorguen nuestro disfrute en la vida. Y, cada quién manejando a placer ésta aun cuando en ocasiones, es muy limitada por la condición económica o social que se posee. De esta forma, cada cual, alcanzando metas, grandes o pequeñas.
Lo anterior describe desde mi perspectiva lo que considero refleja el estilo de vida de las personas de un mundo de hoy, en el que cada quién sumergido en su realidad sufre o disfruta. Es importante señalar que una gran proporción de la sociedad actual, está siendo muy influida en la ola del avance de la electrónica, de la comunicación, y en esto, estamos transformando la antigua relación directa en contraste del como sucedía hace pocas décadas y con ello ‘quizá’, se está reduciendo la relación humana.
Es muy semejante, a un hilo de energía transparente e imperceptible que vivimos hoy nuevas adaptaciones con la tecnología digital, donde nos relacionamos y disfrutamos de la convivencia e interacción con los otros, pero de forma distinta. Obviamente, como toda interacción humana, esto no está exento de provocarnos sentimientos, emociones, pensamientos y alegrías muy ‘cibernéticas’. Si comparamos, ya es inusual, como era en años recientes, las largas horas de juegos por niños y jóvenes en los patios, banquetas y jardines, esto casi se ha acabado, para cambiarse por el pasar horas y horas frente a una pantalla. Son las nuevas y muy usuales fisonomías de la cotidianeidad actual y que marca la ‘ecología de las nuevas convivencias’.
Con los nuevos avances en la tecnología, -en este entorno digital-; los niños y jóvenes son sumergidos en el ‘mundo encantado’, en dónde para ellos no existe aún; la falta de empleos bien remunerados, el alza constante de los precios en los artículos de consumo, la falta de incentivos al deporte, la inseguridad en las calles, carreteras, hogares, etc., todo esto que es nuestro entorno o ‘realidad’.
Como he expresado en otras ocasiones, el ser humano transita una existencia, provisto de virtudes, contradicciones, ansiedades, emociones, etc., y finalmente nacidos todos para morir, la ahora inevitable finitud. Al nacer, lo hacemos en diferentes condiciones económicas, de cultura y, de salud. Y es ahí dónde empieza nuestra diversidad, al pertenecer a diferentes clases sociales.
Aun así, todos vivimos en la misma tierra, respiramos el mismo aire y percibimos el mismo sol. Pero a pesar de ello, -somos diferentes-; ya que no nos tratamos por igual, sencillamente porque no somos iguales. Es decir, tenemos como seres humanos diversidad de pensamientos, de iniciativas, de comportamientos, de propósitos, etc. Algunas veces también se transita en la vida, con enormes contradicciones, con pensamientos confusos, que provoca ubicarnos dentro de nuestra realidad emocional o racionalmente construida. Y que puede ser hasta cierto punto muy vertiginosa al vivirla con intensidad. Dentro de esto, podemos tener una vida sumergidos en un estado de abandono y nostalgia, de confusión. Se dice que vivir en el pasado frustra, y vivir en el futuro puede ser caótico también, en ese sentido se hace urgente rescatar aquel sentimiento que teníamos siendo niños y vivir el presente en toda su plenitud y esplendor.
Hablando al respecto de esa diversidad, más aun una persona en etapa madura nacida ciega, trae desde su nacimiento una atención y formación que le permite su integración a la vida, en ocasiones de manera adecuada, y otros con las contradicciones propias de una deficiente atención educativa y cultural. Con mucha tristeza puedo decirles que en este nuestro país México, -las personas ciegas y también con otros tipos de discapacidad, no cuentan con programas gubernamentales de tipo integral-: Las instituciones de salud son deficientes, y las instituciones educativas solo intentan ofrecer de manera amplia la orientación de esta atención a la inclusión de quienes tienen capacidades diferentes, sin ser totalmente satisfactorio dentro de lo idóneo.
Más pertinente fuera que esta atención institucionalizada existiera en México, para que la persona con capacidades diferentes, sean visuales, etc., pudiera ser conducida desde su nacimiento y hasta lograr la autonomía en todos los aspectos de su vida, tanto en lo económico como en su integración a diversas actividades de la vida social. Sin embargo, aun cuando esta realidad no se ofrece ahora, ello no nos debe de limitar en hacer una descripción, que aporte a esta formación social acerca de las personas nacidas ciegas y las que adquirieron su ceguera en el transcurso de su vida, para que esta reflexión permita la mejor comprensión de las manifestaciones, actitudes y alcances de las personas con problemas de ceguera. Y en esto, la solidaridad de la comunidad.
Así, como encuadre a lo mencionado en párrafo anterior, te comento que pertenecemos todos a una sociedad, nos reconocemos en la diferencia dentro de ella, y percibimos que se transforma constantemente en todos los aspectos, con sus avances en la ciencia y en la tecnología en los últimos 150 años, mismos que ha sido muy significativos. Los gobiernos y las sociedades empresariales tienen como meta elemental conquistar el mercado de productos diversos incluido hasta la conquista espacial. Nuestra naturaleza se degrada vertiginosamente, tenemos un consumismo que se dispara, todo ello tiene al hombre de empresa y a los gobiernos en una atención primordial en la generación de riqueza y de poder, sin tomar en cuenta que estamos cayendo en nuestras propias contradicciones..
En este estado de cosas se encuentran las personas que cargan sobre sus espaldas una limitación física o mental, y lo hacen sin ser ellos los responsables de su existencia, ha sido tal vez la acción del hombre lo que ha llevado a que las personas no solamente podamos heredar bienes materiales, sino también una herencia genética transmisora de múltiples enfermedades. La ceguera existe desde tiempos remotos, la historia relata que a la ceguera se le consideraba producto de la maldición, pero ahora sabemos que eso no es cierto, la ceguera como otras enfermedades en el ser humano, son deficiencias simplemente, adquiridas o no.
Los problemas de la ceguera, tienen hoy en día múltiples diagnósticos, en el pasado únicamente se declaraba a secas, que eran ciegos. Por fortuna, por los avances de la ciencia y la tecnología, la ceguera tiene su nombre, según el diagnóstico muy especificado por el médico. Y se conoce ahora, que pueden ser muy diversos los motivos para que la persona se halla quedado ciega, aunque por supuesto el resultado es una ceguera.
En este estado de cosas se encuentra la persona ciega: Pero como ya ha quedado plasmado en la parte 1 y 2 de esta serie de escritos, que le hemos denominado “Cómo miran los ciegos”. La persona es igual por fuera y por dentro como cualquier persona, pero cuando se trata de incursionar en diversos espacios de la vida social, económica, científica y política, ahí nos encontramos en serias dificultades para el desempeño adecuado de esos quehaceres, pero lo que si les digo es que, siempre estaremos intentando realizar actividades o acciones, que los demás declaran que no podemos hacer. Y al final y al cabo hemos aprendido que es la actitud del ser humano, lo que mueve todo nuestro pensamiento interior así, nos encamina a asumir y dirigir las decisiones para nuestro propio beneficio, también determinamos aquellas acciones que nos va a llevar al fracaso.
La vida nos ha enseñado a las personas con discapacidad y, -especialmente a las personas ciegas-, que no podemos quedarnos en el mismo lugar, que debemos accionar en pos de nuestro desarrollo y persiguiendo una total integración a la sociedad. Es elemental la preparación académica y profesional en ello. Hoy sabemos que la única manera de resolver los problemas, es enfrentándolos. Y una forma más adecuada es apostarle a prepararnos, a estar en condiciones de asumir razonamientos y decisiones adecuadas, por esa razón hoy en día las personas con problemas visuales, con el apoyo mutuo de quienes tenemos esta condición, estamos logrando elevar la estadística respecto de los niveles de estudios universitarios en los ciegos, para muchos siendo ciegos o no, sabemos que es una valiosa herramienta, quizá la mejor herramienta para alcanzar la realidad que deseamos, como toda persona; una esposa, hijos, amigos. Y dentro de esto también, casa y auto propio y un estado de estabilidad económica.
Si muchos semejantes a esta condición de ser ciegos, han logrado con éxito su objetivo, eso quiere decir entonces que los demás también pueden. Por eso a un ciego siempre le decimos; “tienes que juntarte con personas como tú para que puedas aprender”. Claro está, que si no lo hacen también pueden aprender, pero si se reúnen con otros de su misma condición, es para generar un grupo de apoyo, y realmente apoyarse mutuamente en este colectivo y, donde con ello la transferencia de experiencias y conocimientos de un ciego a otro será sumamente relevante, es definitivamente indispensable para la formación como persona, y que significa un gran brinco en la conquista de sus deseos y propósitos.

AUTOR: José Alfredo Villaseñor Gómez
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