PERTINENCIA EDUCATIVA DE LAS GALERÍAS

por MARÍA DEL ROCÍO SÁNCHEZ BECERRA

Es muy usual observar que las ‘Galerías’ o museos, que suponen alojan obras artísticas pudieran ser un espacio con suficiente poder de atracción por sí solas, tal vez al mismo nivel de las salas de cine y las diversas zonas recreativas en nuestro contexto sinaloense, etc., pero observando críticamente estos sitios, nos percatamos que no compiten con el poder de atracción que poseen esos otros sitios, como cines, etc. Y esto nos provoca pensar, en la razón que genera que suceda esto en nuestro contexto sinaloense.

Supondríamos que las Galerías, resultaran ser suficientemente atrayentes, ya que anidan en su espacio, material u obra artístico-plástica, que a las personas pudiera motivarles cierto interés por acceder al disfrute en ellas, como para transitar en el lugar y revisar las obras artísticas ahí alojadas de vez en vez, como parte de reconocer su existencia y en la debida convocatoria provocada desde estos sitios. Y por lo tanto de tomar a estos espacios, como ‘tónico para el espíritu’, donde el aprendizaje puede ir más allá de un aprendizaje normado tal y que usualmente sucede o acontece en las escuelas. Como lo menciono, fungieran estos sitios como ‘tónico’ que inyecte emoción o deleite espiritual, emocional, etc., de lo que ahí se puede aprender. Y en este sentido, las ‘Galerías’ compitan con otros sitios del contexto pero que también ganen en la competencia respecto a la cantidad de personas que participen, puesto que actualmente los que visitan estos sitios cuantitativamente hablando, son una población muy reducida. Y poder así que se genere la divulgación de; obras pictóricas, escultóricas, gráfica, etc., relevantes.

Este término de ‘Galería’ tiene su historia como todo concepto, encontramos que el uso del término ‘Galería’; proviene del idioma italiano, usado por Vasari en 1560 donde dicho lugar denominado ‘Galería’ por su uso, sirve para alojar la colección de arte de los Médici. Como sabemos, los Médici o Médicis fueron una poderosa e influyente familia de banqueros del Renacimiento en Florencia. Entre ellos destacan, papas, dirigentes o miembros de las casas reales que influirían también en Francia e Inglaterra y que según registra la historia, se destacaron por ser ‘mecenas’, al patrocinar a artistas y científicos en esa prolífica época. Como mencionamos, esta familia mantuvo un poderío económico, y estuvo directo al poder de la banca; ‘El Banco Medici’, muy próspero y respetado en aquellos años de ese continente Europeo, adquiriendo a su vez poderío político que al iniciar en Florencia fue extendiéndose en toda Italia y el resto del continente.

En nuestro contexto, las ‘Galerías’ suponen ser un espacio donde el ciudadano al que se dirigen, este participe para el disfrute de lo que se exhibe como que también aprenda. Por ello, son parte fundamental de la promoción del saber y la cultura. Es menester mencionar, por aquello de las confusiones terminológicas, que otros espacios concebimos como una Galería de Arte, -desde esta opinión vertida-; es similar o equiparable a un Museo de Arte por su función a cualquier espacio que albergue y exhiba obra de Arte. De aquí, la importancia, de revisar cuáles sean las funciones a cubrir socialmente los  museos o galerías para que demuestren la pertinencia social estos espacios. Sobre todo cuando funcionan sin que la cobertura o audiencia, denote ser significativa respecto al número de ciudadanos que las transitan y visitan. No hablemos de los que se forman, asunto más difícil de ponderar o evaluar.

Así y, por considerar que tienen muy baja cobertura en cuanto a la audiencia que poseen, es importante la evaluación de las mismas acerca de su pertinencia y quehacer. Ya que deben de justificar su existencia al estar contando o funcionando con financiamiento público. Generalmente, esto no se cuestiona, existen ahí como sitios importantes, como sitios que tienen un ‘aura’ donde si son visitados o no, nadie pone en entredicho lo que realizan,  aun cuando es bajo el impacto que provocan en la población a la cual se deben y, de la cual se demanda; formación, mejora, transformación, etc, en pocas palabras, de educación y cultura.

Los defensores de que las situaciones permanezcan como son para la actualidad, argumentarán que el ‘arte es para los consagrados’ cuestión que difiero totalmente. Puesto que estos espacios, deban ser los sitios de exhibición y promoción del arte, y deben ser espacios para las mayorías.  

Como menciono, son espacios de educación, o deben funcionar para que justifiquen el financiamiento que utilizan, gastan y requieren. Y puedan dejar de ser un gasto y transformarse en inversión, significará que se usan sus espacios, y recursos financieros debidamente o pertinentemente. Y recordando que son sitios, generados directa e indirectamente por y para los ciudadanos. 

Por ello, se deberá cuidar que retorne el beneficio a la población ávida de formación y educación. Y ávida por la necesidad, no porque así lo demande esta población. De aquí, que la población es un ente de ciudadanos que carecen de la convocatoria e invitación suficiente, desde estas instancias en los hechos o prácticas.

El arte, debe ser un constructo donde se participa desde un amplio abanico por los ciudadanos o sujetos, para que esto fortalezca los valores, los comportamientos sociales más adecuados. Sino, ¿cómo pretendemos mejorar el entorno y en ello a la sociedad?

Veamos que, al poseer las ´Galerías’, capacidad de convocatoria ‘natural’ como espacio de aprendizaje, lúdico o de recreación, es un entorno muy apto para el disfrute, esto por el tipo de obra que aloje y exhiba. Pareciera que todos comprendemos esto, y que a todos nos es claro que este entorno pudiera considerarse un espacio de aprendizaje como también de esparcimiento. Y pareciera ser, que para todas las personas, estos sitios significarían que sirven para que se aprenda y se divierta ineludiblemente. Pero, el hecho que todos sean ‘convocados’ (ya que a nadie se le niega el acceso), pero en nuestro entorno de Sinaloa parece ser un lugar donde pocos conocen de su importancia y más aún, de la existencia ya que los destinatarios; -el ciudadano común-, al parecer por la escasa participación y asistencia a las ‘Galerías’, hay que afirmar que es un ciudadano apático, e indiferente.

O tendríamos que preguntarnos por otro lado, si son las instituciones las realmente apáticas y que no se interesan en la práctica real, por este ciudadano común. ¿De quién es más, la responsabilidad?...Del ciudadano común apático u ocupado en otros asuntos, o de las instancias públicas en no mostrar que se dirigen a este ciudadano para; convocarlo, invitarlo, llamarlo, atenderlo, cautivarlo, y hasta monitorearlo, esto para conocer o saber si está haciendo uso de estos sitios, -que siendo tan relevantes-, educativa y formativamente hablando, no se estén aprovechando para su formación.

Y al señalarlo estoy hablando por supuesto de esta localidad, de Sinaloa. Creo que, detectar que esto es un faltante grave, permita que quienes dirijan las instituciones correspondientes, se preocupen por generar los vínculos, espacios, relaciones en las instancias también educadoras de su alrededor. Instancias hermanas, que fomentan la educación y la cultura y, a quienes se debiera de insertar más activa y seriamente. Y con esto se incentive al contexto para convertir a los museos y galerías, en aquel espacio transformador que todos aspiramos observar que así suceda.

Y esta situación de ausencia de audiencias, y las carencias de las estrategias e innovación para incorporarles, se revalore el que: Se multipliquen los adeptos, visitantes, etc. Se requiere que el arte sirva para una amplia audiencia y no para justificar los espacios e instituciones, que dejan de cumplir socialmente, y afirmo así porque las audiencias están ausentes.

AUTORA: María del Rocío Sánchez Becerra

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